sábado, 30 de abril de 2011

Salta!

Lectura: Santiago 2:14-20

(II Corintios 5:7) porque por fe andamos, no por vista;

Se cuenta una historia del hijo de un obrero cristiano en Afganistán. El chico y su padre estaban escalando el precipicio de un peñón que se levanta sobre la ciudad de Kabul. De repente Marcos, el niño, se encontró atrapado en una situación donde no podía progresar ni para subir más o bajar desde donde estaba. Atemorizado clamó a su padre.

"¡Salta, Hijo!" gritó su padre, "Te voy a agarrar." El padre extendió sus manos hacia su hijo que temblaba a causa de su situación precaria pero había una distancia substancial entre el niño y las manos fuertes de su padre. El niño miró a la cuidad de Kabul que se extendía como una alfombra abajo. Se desfallecía su corazón pero por fin recogió su animo, cerró sus ojos, aguantó su aliento y salto. Su padre se asió de su hijo y lo recogió inmediatamente en sus brazos.

Años después en un momento cuando meditaba en el incidente, Marcos entendió varias cosas que le llevaron a su decisión de confiar en su padre. Él estaba seguro que el tamaño y la fuerza de su padre eran suficientes para sostener su peso. Él sabía que su padre le amaba y no quería que nada malo le pasara. También tenía la confianza que su padre sabía que era un salto seguro.

Una comparación se puede hacer con la confianza, o sea la fe, que nos pida la Biblia. El recibir a Cristo no es tan solamente un acto intelectual o pasivo, sino que exige una entrega total. La fe ha sido comparada a un hombre que salta de un avión desde los 3,500 metros de altura con un paracaídas. Antes que subió en el avión tenía fe en su paracaídas y sabía que abriría cuando lo necesitaba. Confesaba valientemente a sus familiares y amigos que era una práctica segura. Discutía con cualquiera que no estuviera de acuerdo que el paracaídas se abriría. No había ni la sombre de duda en su mente.

No obstante, tal fe en su paracaídas se queda ineficaz e inerte a menos si el paracaidista esta dispuesto a saltar de un avión con el. Me recuerda de Santiago 2:20, "Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril?" La máxima prueba de la autenticidad de su fe en el paracaídas llega cuando él llega a confiar en el sabiendo que es la única cosa entre la vida y la muerte segura. Su fe es tal que él literalmente entrega su vida enteramente a su cuidado.

De esta manera Dios quiere que confiemos en Él; con un sentido de arrojo entero. Con Él, siempre es seguro saltar y confiar porque sabemos que caeremos en Sus brazos. Considerando Su fidelidad y la pureza de Su Palabra, es seguro cuando Dios nos dice, "Hijo ¡Salta!"

HAY DOS COSAS QUE DIOS NO PUEDE HACER; MENTIR Y FALLAR. (Proverbios 3:5) Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.